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Otra vez a la deriva

Junto las palmas de mis manos
como la niña que fui
-o la mantis que soy-

y pido a quien sea
que conceda los favores
un viento nuevo
que me devuelva a alta mar,
que me aleje de la orilla,
de mis antiguas e incineradas
naves.
Un viento 
-aliento-
que me lleve lejos,
otra vez donde no hay certeza,
donde no hay costumbre
ni hábito -ni monje-.
Otra vez a la deriva.
Otra vez

a
la
deriva.
Otra vez.


Pic: Neil Cummins


Estoy buscando una lima


Se me deshace el ruido en las manos. Yo creo en mi cabeza. Creo de crear. No de creer. Porque de creer, no creo en mi cabeza. Por eso el ruido creado, que no creído, no baja de la cabeza a las manos, o sí, pero cuando baja se me deshilacha entre los dedos, como una tela vieja y apolillada. 
Llevo semanas sin creer, ni crear. Llevo semanas silenciosa. Ociosa de manos afuera. Amordazados mis dedos, encerradas las palabras en esta incómoda e inhóspita celda en la que me convierto piel adentro.
Estoy buscando una lima.


Pic: Mauricio Reyes

Anónimos 2.3. El libro

Por fin!! Ya está el libro disponible para quienes queráis verlo, leerlo, descargarlo, saborearlo...
Yo ya sé cuál es el poema que me han escogido... Mientras espero a que me llegue por correo para poder tocarlo y olerlo, se puede leer todo aquí:

Xistral

Y no dejo de recibir alegrías y señales que me dicen que sí, que por aquí es el camino.
Me acaba de llegar el Nº18 de Xistral (Revista Lucense de Creación Poética), en el que se incluye este poema mío.


El sábado 3 nos recibieron en Intempestivos. Gracias a Judith y a Jesús por abrirnos su casa y cuidarnos tantísimo.



El viernes 2, Laura R. Sayd y yo estuvimos en "El dinosaurio todavía estaba allí" presentando nuestra propuesta poética musical, Morir Matando.Gracias a quienes vinisteis a acompañarnos y a darnos tanto, tanto calor. 

Anónimos 2.3

Me sacude una noticia fantástica. Uno de mis poemas (aún no sé cuál porque envié varios) ha sido seleccionado para Anónimos 2.3. 
http://poetas-sin-nombre.blogspot.com.es/2015/09/anonimos-23-nuestro-comite-de-seleccion.html

Este otoño nos vamos de gira. Mi compañera Laura R. Sayd y yo, nos subimos al escenario y a los tacones y nos vamos a Madrid, Segovia y Coruña. Os esperamos, emocionadas y felices a partes iguales.


Abrir boquetes a cabezazos.
Eso es lo que me pide el cuerpo.
Dejando a mi paso
costras y chorretones de sangre.
Abrir boquetes a cabezazos.
Escapar arañando con las uñas
y mordiendo con las encías,
si hace falta.
Dejándome a mí en el camino.
Dejándolo todo.
Pero salir.
En algún lugar
más acá de la muerte
tiene que haber 
un tesoro.
Y un maldito mapa
en
mi
idioma.
Se me deshacen las manos,
convertidas en agua,
líquidas,
desparramadas.
Se me deshacen las manos
y no puedo tocarte
pero te inundo,
te invado,
te ocupo.
Se me deshacen las manos
y va detrás mi cuerpo,
llorando.
Yo tenía síes a montones;
y te los llevaste.
Todos.
Tenía un no
para cada pesadilla;
pero también te los llevaste.
Todos.
Tenía ojalás
para tus sueños,
y ays para mis deseos.
Te los llevaste.
Todos.
Te llevaste cada una
de mis palabras,
amor, caricia, amanecer, dulce, salado,
cantar, llovizna, quizás, mañana.
Y ahora,
muda,
atragantada de silencio,
deambulo en la oscuridad
de esta boca
sin sentido.
Dejar caer los sueños,
y las pesadillas...
Dejarlos ir entre los dedos,
por el fregadero.
Dejar huir los pájaros
y asilvestrarse los rosales.
Dejarlo todo a su suerte
y sentarme
bajo un sauce,
y no esperar.
Nunca más.
Llega el silencio
a reventarme los tímpanos
y a echar el cerrojo
a mi garganta.
Y me sumerjo,
absurda,
en el zumbido incesante
que queda
tras tu paso
por mi memoria.
Tu voz me salva,
me canta,
me mece;
tu voz me hace grande
y me convierte en pájaro.
Tu voz de muñeca dormida
tiene la llave
de mis sueños
y de mis pesadillas.
Tu voz que no se calla
y a la vez me falta
siempre.
Y desde el rincón donde me hago agua 
-donde hago aguas-,
aprendo a dejarme caer
y me cuelo
entre las imperceptibles distancias
que separan tu alma de mi cuerpo.
No me dolió
cuando me cortaron
             las alas.
Me dolió 
cuando quise aprender
             a andar,
y no supe
             usar
             los pies.
Tensa y lustrosa
como una ballesta.
Agazapada.
Siempre a punto
de saltar por los aires
y acabar
con el maquillaje
hecho jirones.
Todo es violento.
Incluso tu recuerdo,
que no cesa.
Ser carne,
ser sangre,
ser dolor.
Ser el propio puñal
y no poder
        saber
        querer
                   soltarlo.